Los merengueros, ¿falta de disposición o incapacidad para evolucionar?

Por Alfi Pérez

Santo Domingo: El merengue, música tradicional de la República Dominicana, tiene sus orígenes a finales del siglo XIX y, para noviembre de 2016 fue nombrado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este ritmo autóctono paso de ser sonado y bailado en zonas rurales y sectores marginales del país a pasearse en grandes salones y estadios de una gran cantidad de países en el mundo. El contagioso ritmo caribeño ha pasado por varias etapas y en cada una de ellas, figuras que incidieron en su tiempo y otras que trascendieron a la siguiente época jugaron su rol para que el merengue tomará cuerpo y lograra posicionarse junto a la salsa como uno de los géneros musicales más bailados y aclamados en el continente americano . Más de dos décadas llenaron de gloria esta música y junto a todo ese éxito, estrellas de la talla de Johnny Ventura, Wilfrido Vargas, Los Hermanos Rosarios, Juan Luis Guerra, Milly Quezada y otros exponentes, brillaron y le hicieron sentir mucho orgullo a los ciudadanos pertenecientes a la patria de “Duarte”. Al parecer todo este éxito adquirido los embriagó, se durmieron en sus laureles, permitieron que el tiempo pasara y por lo que se ha podido ver, la creatividad se les acabó, o en su defecto, tras los cambios generacionales sufridos por la sociedades, nuevos intérpretes de cara a lo que se está demandando no han dado al traste con lo que hoy la juventud, que es quien marca la pauta, está requiriendo. El caso es que hoy sin ánimos de ofender, el “Merengue” no es ni sombra de lo que fue y en las fiestas de 15 años, discotecas y hasta bodas el otrora connotado ritmo ha sido sustituido por el reguetón, la bachata y porqué no, por el trap. Muchos son los artistas que en aras de lograr postergar su popularidad se han visto en la posición de hacer la transición del género musical que los dio a conocer y han hecho fusiones con cualquiera de estos ritmos que desde hace más de 15 años dominan la escena musical. En ese sentido es necesario mencionar a la cantante colombiana Shakira, quien inicialmente fungió como rockera y popera, al igual que Enrique Iglesias y Luis Fonsi. Otro que se ha reinventado en el tiempo ha sido al popular intérprete de ballenato, Carlos Vives, a quien hemos visto haciendo duetos con los hoy conocidos Sebastián Yatra, Nicky Jam y otros artistas. A diferencia de los artistas mencionados en el párrafo anterior a los interprete del merengue dominicano se les ha dificultado hacer el ”crossover”, viven instando a la nueva generación que miren hacia atrás, cuando deberían ellos ponerse delante , buscando colores musicales con que fusionar nuestra música y así lograr la posición que una vez ostentamos, pero que perdimos, tal vez por la pereza o por no entender que lo que ayer representaba solo pasión , hoy es una sinergia cuyo valor se le agrega el negocio como factor fundamental, algo que al parecer ya está comenzando a entender Eddy Herrera quien ha traído una propuesta que tiene implícita la base del cuestionado ritmo y la influencia del reggaetón , que aunque suena bien y las letras son buenas, para que sea acogido con gran impacto, a mi modo de ver le falta esa parte que haces que tu como escucha o consumidor de música te enganches . Vale resaltar que además de Eddy Herrera, conocido también como el galán del merengue , Fernando Villalona y Johnny Ventura, quienes han incursionaron en este nuevo movimiento, a diferencia de que estos dos últimos utilizaron como recurso hacer duetos con artistas del genero urbano local de gran popularidad como lo son Mozart La Para y, El Alfa, colaboraciones que carecieron de éxito, tal vez porque el ego de los antes famosos merengueros, algo que se pudo reflejar a través de los arreglos musicales, donde se enfatizó más en la forma o estilo del Caballo Mayor, así como también del Mayimbe, cuando lo contrario debió ser la norma, puesto que quienes están en sus momentos y son los dueños de los fanáticos, de consumo actual son los dos mencionados jóvenes. Si los mal llamados merengueros del siglo XXI no pasan la barca, jamás encajarán con la gente del siglo que dicen representar. Eso de mendigar para que las actuales generaciones vuelvan no solo a cantar la música de los 80, sino también bailar como se hacía en la referida época, se quedarán en el mismo lugar que se encuentran, pensando solo en lo que fue.

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